19 de octubre de 2011

El día del peluche... de miedo.

Lo que no me pase a mi... en el metro, no existe.

Iba yo a las 6 am hacia el intercambiador de Moncloa, linea 6, medianamente moco (como requiere la situación, vaya), prácticamente solo en un vagón cualquiera. En los 4 asientos de delante de mi, una "chica-señora" (si, esa edad comprendida entre los 35 y los 45) con un peluche pequeño entre sus brazos. Tipo Pumuky (el peluche, no la "chica-señora").

Hasta ahí todo normal.

De repente, la oigo como que habla en un idioma raro (o el moco, haciendo efecto vaya). Me dispongo a mirar a ver si realmente habla con el peluche pero se hace el silencio. Miro al fin y la veo,a la muy puta loca, mirándome fijamente, con cara de loca, ojos de loca, pinta de loca total, apuntándome fijamente con el peluche (vamos, mirándome también el peluche) y callada. 

Imaginaos la escena. 

Me cambié de vagón en la siguiente parada.

7 de septiembre de 2011

Con un par (o tres)

Y si no lo veo, no lo creo.

Pues estábamos volviendo de Deba en coche cuando pasamos por delante. Sin darnos cuenta y a unos 100 km/h creíamos haber visto una maravilla.

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La historia es que sí, unos kilómetros más adelante pudimos comprobar que habían hecho lo que tantas y tantas veces hemos pensado hacer los informáticos de turno: poner un cartelón de pruebas en producción (vaya, visible para todo el mundo).

Con dos cojones... y un palito, por lo menos.

24 de agosto de 2011

Curioso - El icono de GUARDAR

El otro día me comentaba un amigo una frikada que he podido comprobar por mi mismo.

Hace 14 años que "despareció" el diskette de 3.5 y, por lo tanto, la gente de esas edad o menor no conoce la existencia del cacharro de turno. He aquí lo gracioso: en el 95% de los programas de hoy en día seguimos teniendo un icono con un diskette de 3.5 para realizar la acción de guardar.

¿Y qué?. Muy sencillo: todos esa chavalada realiza una acción asociada a un icono que no ha visto en su vida y que no sabe qué es.

Mi sobrino dijo que si "eso" que salía dibujado no era una MicroSD. Y se quedó tan ancho. Y yo flipado, claro.

Esto me recuerda al paradigma de los monos y la ducha de agua fría. Merece la pena echarle un ojo.

Pues eso, curioso, ¿no?.

22 de agosto de 2011

Me quedo de piedra - Saca Muelas

Me resulta curioso de cojones.

Estamos en el año 2011, donde hemos conseguido auténticas locuras, avances de una magnitud impresionante en medicina, tecnología, etc. (echad un ojo a algunos avances). Somos capaces de casi cualquier cosa; algunas de ellas que ni siquiera somos capaces de entender ni aún cuando nos las intentan explicar.

Pero, para sacar una puta muela del juicio, por ejemplo, seguimos utilizando un punzón y unas tenazas. Y tire usted.

Tócate las pelotas.

14 de julio de 2011

El día de la fanta... la ELEfanta hijadeputa

Pues... curiosa y vergonzosa historia.

Salía de fisioterapia con mi música a todo volumen en los auriculares cuando, en el andén de metro, aparecen dos chicas (una MUY gorda) y un colega suyo hablando de "sus cosas". Y una de ellas, precisamente la recia, se me quedó mirando, se acercó sonriendo (en estas que yo pensaba que nos conocíamos de algo porque si no, ¿a Santo de qué?) y bebiendo su fanta de turno. Me quito los auriculares, me dice "hola" y le pregunto: "hola, ¿nos conocemos?".

Todo "medio normal", ¿no?. Pues va la tía y se atraganta o yo qué sé y me escupe toda la fanta encima, cara, corbata, chaqueta del traje, camisa, ... ¡¡me escupe!!. Encima, tiene los cojones de decirme que no esperaba que fuera a saludarla, como si fuera excusa para escupirme su fanta delante de todo el andén y posterior escenita dentro del vagón con su risa floja de gooooorda oyéndose y captando curiosos para descojonarse de mi, claro. Me cago en...

Jodida hijadeputa...

26 de mayo de 2011

Comida de cerder

Esto es una locura. Y esto es solo el principio.

Lo que se adjunta es la cena para cuatro.

Pues eso, la primera cena de un finde de aúpa.

21 de mayo de 2011

Cena de cerder

Y esto es lo que siguió al post anterior: una pizza familiar por cabeza.

Y que a nadie se le ocurriera dejarse un trozo. O gorronearle otro a un compañero de hazaña.

Qué despropósito.